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14
may
12

Sálvame Deluxe

Al fin se acabó la pesadilla. Por fin, el domingo 13 de mayo, el Leganés pudo respirar tranquilo y saberse, un año más, equipo de Segunda B. Es curioso lo que cambia el fútbol en apenas un año. Hace doce meses, el regreso de Badalona estaba bañado en tristeza por tener que seguir siendo de bronce. Hoy, el alivio de saber que el Lega seguirá una temporada más en esa categoría pone punto y final a una temporada aciaga que, por momentos, amenazó muy seriamente con dar con los huesos del club en Tercera División veinticinco años más tarde. Tiempo habrá para analizar, reflexionar, decidir. Pero la victoria ante el Atlético B evitó más agonía y permitió al fin respirar a todo Butarque.

El Leganés había logrado llegar al último día dependiendo de sí mismo: si ganaba, se salvaba. Y el club hizo todo lo posible para que el estadio registrara la mayor afluencia de la temporada, algo que se consiguió con creces: más de siete mil almas se dieron cita en Butarque para alentar a los suyos. Pa’ verlo. Víctor, en el día de su adiós definitivo al fútbol, recuperaba a Chupe para el equipo titular y sentaba a Vicente. El Atlético B llegaba con opciones aún de playoff, aunque no dependía de sí mismo. Lo primero que necesitaba era ganar. Pero pronto se iba a dar cuenta de que iba a ser imposible.

Es probable que muchos de los siete mil de la grada no estuvieran aún en sus asientos. Cuarenta segundos de partido. El Leganés roba un balón en medio campo, Tonino mete la directa, espera el movimiento en diagonal de Chupe y le pone el balón por delante al vallecano, mano a mano con Iago. El ’10′, con calma, la pone rasita y sube el 1-0 al marcador. Imposible empezar mejor. Butarque vibraba. El Lega había salido a comerse a su rival, a encerrarle en su propio campo, y consecuencia de ello era el huracán que no se iba a detener durante la primera media hora de partido.

No se había cumplido el minuto 15 cuando iba a caer el segundo en una de las jugadas claves para esta permanencia. Falta lateral que Canario pone tocadita al punto de penalty. Así marcó Mario en Toledo, así Biel al Celta B. Así David López al Atlético B. El Don Pepino 2012 pifió el primer remate, pero a la segunda fusilaba a Iago y hacía que subieran los decibelios. Y más que iban a subir poco después, cuando otra combinación fulgurante dejaba a Rubén Navarro en la frontal, fusilando seco, abajo, con la izquierda, a Iago y firmando, ya sí, la permanencia. 25 minutos, 3-0 y a respirar.

El personal disfrutaba y más de uno se echaba las manos a la cabeza pensando en lo que pudo haber sido y no fue. Sobre el césped, y antes del descanso, Pantic realizaba un doble cambio más por vergüenza torera que otra cosa. Y también antes de irse a vestuarios, Omar acortaba distancias con un centro-chut envenenado que acababa sorprendiendo a Falcón. Algo que no empañaba la gran primera parte del Leganés. Al descanso, la gente ya respiraba tranquila. No se podía escapar.

En la reanudación, el Leganés iba a sentenciar la permanencia, si es que no lo estaba ya. A los cinco minutos, Rubén Navarro robaba una pelota a los centrales rojiblancos, la bajaba y se la dejaba de cara a Canario. El zurdo recortaba, se la ponía a su pierna buena y ajusticiaba el cuarto con dedicatoria a Víctor. Buen futbolista este Canario, con escasa participación pero con apariciones determinantes en este final de Liga. Y, ya con todo el pescado vendido, la grada, consciente de que ya no era necesario seguir animando, se acordó de todo lo vivido esta temporada y empezó a pedirles cuentas a jugadores y dirección deportiva. No, este Lega no estaba concebido para jugarse la permanencia en la última jornada.

El partido en sí estaba acabado. Rubén Navarro y Canario se marcharon ovacionados, Vicente hizo el quinto a la carrera y Víctor tuvo el detalle de hacer debutar a Sebas en lugar de Falcón. Si eso no es alma de entrenador, que me lo expliquen. El gol final del filial sólo quedaría para la estadística. Y con el final, la liberación. Mucho sufrimiento expresado en el llanto de Víctor durante el homenaje a su retirada del fútbol tras veinte años como profesional. Un hombre que, seguramente no como él hubiera pensado, se ha ganado ya un rinconcito de historia en los libros del Leganés.

Y a partir de aquí, a sentarse. Objetivamente, la temporada ha sido un desastre. Un equipo hecho para estar arriba salvando la categoría en el último partido. Lo que, por cierto, no quita para ensalzar la reacción del grupo en el momento más crítico. No lo olvido, el Lega era colista (¡colista!) tras perder en Valdebebas a ocho jornadas del final. Ayer, celebrar (sí, dadas las circunstancias y cómo ha venido el año, no deberíamos tener vergüenza de celebrar una permanencia, las cosas como son). Desde hoy, reflexionar. Y mañana (metafóricamente), decidir.

Se acaba la temporada en blanquiazul, un año lleno de sufrimiento que, en el futuro, recordaremos simplemente así: el año en que Víctor salvó al Lega.

¡Aúpa Lega!

07
may
12

Punto de partido

Reflexionaba con unos colegas el otro día acerca de la temporada del Leganés y, más concretamente, de este final de Liga en busca de la permanencia. Nos acordábamos de la temporada pasada y de lo mal que lo pasamos en las últimas jornadas, pendientes de lo que hacía el Universidad de Las Palmas en Vecindario (inolvidable y agónico mediodía) para depender de nosotros mismos y meternos en los playoffs con esa jornada que el calendario nos dejó vacante y que nos parecía maldita. Y lo comparábamos con lo que nos ha tocado vivir este año. Y nos reímos. Ja. Sí, es tensión lo que vives estando arriba y buscando el ascenso. Pero, madre mía. Es incomparable a lo que se sufre cuando juegas por no descender. La tensión se multiplica, la angustia es enorme, el drama se acerca. Y en las últimas jornadas, todo se acrecienta. Horrible.

Por suerte, el Leganés que está viviendo esta realidad ha llegado al tramo final con las constantes vitales en su sitio. Cuando más aprieta la situación, mejor reacción ha firmado un equipo que, no lo olvidemos, estaba último a seis jornadas del final y teniendo que recibir al Tenerife. En ese momento, en esos depresivos y horrendos tres días, hubiéramos firmado con sangre llegar a la última jornada, en casa, dependiendo de nosotros mismos para salvarnos. Sí, hubiera sido mejor si el Atlético B, nuestro ¿último? rival de la temporada, no se estuviera jugando nada en Butarque, pero aún tiene opciones de playoff y necesita ganar. Pero el Lega también. Y, si lo hace, habrá dado por concluida su carrera por la supervivencia después de un sprint final tremendo.

Después de la goleada ante el Celta B, Víctor (que sigue invicto como entrenador tras tres partidos) afrontaba la visita del Lugo con dos cambios en el equipo titular: Pedro Hernández volvía al lateral derecho en detrimento de Marco Navas (versión más defensiva) y la lesión de Chupe devolvía al once a Vicente, recuperado tras sanción. La realidad de los números decía que el Lega, a pesar de estar fuera del descenso, estaba en peligro de caer de nuevo a la zona roja de no ganar, que no era fácil, y si los de abajo sacaban sus partidos. El Lugo, mientras, afrontaba su último encuentro en casa antes de los playoffs de ascenso con el objetivo de ganar para asegurar la segunda plaza y la ventaja de campo para las eliminatorias que arrancarán dentro de quince días. Objetivo menor, comparado con la supervivencia, pero goloso, al fin y al cabo.

En fin, que no iba a tardar demasiado el partido en definir quién es el que está arriba y quién el de abajo. No se había cumplido el primer cuarto de hora cuando el Lugo de Quique Setién iba a adelantarse en el marcador. Nada significativo había sucedido aún cuando los locales llegaban desde la izquierda, el lateral Manu la ponía al área y allí, tras deshacerse de forma rudimentaria y poco clara de Biel Medina (si no fue falta, lo pareció), el ariete Belencoso controlaba solito y fusilaba a Falcón. Mazazo para el equipo y la afición pepinera desplazada hasta la ciudad lucense, que bien se haría notar durante todo el partido en las gradas del animoso Anxo Carro.

El gol, sin embargo, no desanimó al Leganés que, lejos de venirse abajo, siguió buscando el gol con su plan preestablecido. Trabajo en mediocampo con De Lerma y David López, juego por dentro con Canario y Vicente y Tonino en banda intentando surtir a Rubén Navarro. Y así, sobrepasada la media hora de encuentro, iba a llegar el tanto del empate. Combinación blanquiazul en campo contrario, bola que le llega en la frontal a Rubén Navarro, que recorta y sin pensárselo suelta un zurdazo raso y colocado al palo ante el que nada puede hacer Diego Rivas. Golazo del ‘9’ pepinero, su undécimo en el campeonato y el cuarto en las dos últimas jornadas, cuando más se le espera.

No hubo tiempo para mucho más en la primera parte. Las noticias que llegaban desde los otros campos no eran del todo negativas: nadie de los de abajo ganaba, y además Toledo y Vecindario, las dos referencias para el descenso, perdían en el descanso de sus partidos. Así que el punto no era malo. No así para el Lugo, que veía cómo el Tenerife ganaba en Luanco y le obligaba a ganar para no perder el segundo puesto. Así que los de Setién saldrían más enchufados en los segundos cuarenta y cinco minutos, dispuestos a poner cerco a la portería de Rubén Falcón. Un Rubén Falcón que, al igual que hiciera la semana pasada ante el Celta B, iba a aparecer en los momentos claves del partido para mantener a flote a su equipo.

Viendo la salida del Lugo, Víctor movió ficha y, a los diez minutos de la reanudación, daba entrada a Bayón en lugar de Canario para montar un trivote en medio campo. La presión de los locales se intensificaba con el paso de los minutos, y Falcón hubo de aparecer para resolver en tres acciones que parecían gol sí o sí a remates de Iago, Fran Pérez y Belencoso. A pesar de ello, el Leganés no se atrincheraba atrás y buscaba el gol que le diera la permanencia matemática. Marco Navas y Javi Ballesteros entrarían ya en el tramo final para refrescar el ataque, pero el marcador ya no se movería. Con el final y el resto de resultados, las calculadoras echaban humo.

El Leganés depende de sí mismo para salvarse. Si gana el domingo al Atlético B, lo logrará. El filial necesita ganar para meterse en el playoff, pero no depende de sí mismo. Además, necesita que el Albacete pierda en Coruxo (el empate podría valerle a los dos) y que el Oviedo no gane en San Sebastián de los Reyes. Difícil. El Lega sólo descendería en uno de los treinta y un posibles empates a 42 puntos si pierde su partido. Esa derrota, combinada con victorias de Sanse y Vecindario, empates de Conquense y Alcalá y empate o derrota del Toledo provocaría un cuádruple empate entre el 14º y el 17º puesto entre Lega, Conquense, Alcalá y Vecindario que mandaría al Lega a Tercera. Difícil, pero posible. Para evitar la promoción hay que echar más cuentas, pero todas concluyen en lo mismo: si el Leganés gana en su campo el último partido, se salva. Y adiós tensión. Y angustia. Y drama.

30
abr
12

Víctor o victoria

Pues así es el Leganés. Capaz de sacar la mejor versión de sí mismo cuando peor pintan las cosas. Dice uno de los tópicos del fútbol que, cuando un equipo está hecho para estar arriba y se ve con el agua al cuello en las últimas jornadas, ese equipo no está preparado y no sabe jugar en esas circunstancias. Lo hemos visto muchas veces. Pues bien, este Leganés ganó bien al Tenerife cuando era colista, venció en Vallecas y en Toledo cuando nadie creía, y ayer facturó al Celta B a Tercera División en un partido que era lo más parecido a una final: quien perdiera, estaba listo de papeles. Y si empataban, juntitos de la mano.

4-0 en el segundo partido de Víctor como entrenador de este Lega que lucha por salvar el pellejo. Si en Toledo tocó sufrir hasta el final, ante el filial celtiña Butarque pudo vivir un domingo tranquilo y dedicarse más a escuchar qué pasaba en otros campos. De ello se encargó el buen trabajo realizado por todo el equipo y, también hay que decirlo, la candidez defensiva de un Celta B al que no le valía para nada ni siquiera el empate, que arriesgó y que acabó llevándose una goleada que le deja virtualmente desahuciado. Biel Medina abrió pronto la lata y Rubén Navarro se encargó de destrozarla en el tramo final con su primer hat-trick como blanquiazul.

Satisfecho por la imagen dada en el Salto del Caballo, Víctor repetía equipo con la única ausencia del sancionado Vicente, cuyo puesto ocupaba Canario, prometedor en Toledo. La baza de Pichi Lucas era su estrella, Jota, recién llegado procedente de Vigo después de estar en el banquillo la noche anterior frente al Barça B. Cosas. Y fue el Lega el que salió a por el partido, como diciendo ‘aquí mando yo’. Lo probó De Lerma en el primer minuto en su nuevo papel de llegador, y Marco Navas en su rol de Juanfran pepinero. De hecho, a los cinco minutos, una cabalgada del palaciego fue cortada de raíz por Víctor Vázquez, que mandaba al ‘20’ blanquiazul a la ducha. En su lugar, Pedro Hernández.

Fruto de esa falta iba a llegar el 1-0. Calcado al gol de Mario en Toledo de hace siete días. Falta en idéntica posición, escorada a la derecha en zona de tres cuartos. Canario la pone entre la defensa y el portero, en esa zona crítica, y allí aparece Biel Medina para rematar y fusilar a Queco Piña. Los dos centrales del Lega, Leónidas y Mario, entraron completamente solos al remate. De los defensas del Celta, ni rastro. Así que gracias y a otra cosa. De hecho, a punto estaría de sentenciar el Leganés poco después, antes de llegar al cuarto de hora de partido. Quizá en la mejor jugada del encuentro, Queco Piña, ese portero de 31 años que juega en un filial, le sacaba un remate a bocajarro a Canario, y en el rechace, Tonino estrellaba la bola en el palo.

Después de ese cuarto de hora inicial, los ánimos se serenarían hasta el tramo final del primer acto. El Leganés controlaba el ritmo, con De Lerma y David López imponiéndose en el centro y Canario dirigiendo los ataques. Atrás, serios y sin excesivos problemas. La única concesión de la primera parte sería el único error de Rubén Falcón con las manos en el partido, dejando a Jota un balón que no llegó a blocar, y que el mediapunta del filial mandaría alto. Tonino, De Lerma y Rubén Navarro lo intentarían en el Lega, aunque sin encontrar portería. Así que al descanso, aún había partido.

La pausa no iba a cambiar la tónica de los primeros cuarenta y cinco minutos. En el primer cuarto de hora de la reanudación, el Leganés buscaría cerrar el partido, aunque iba a ponerle un poco de intriga al asunto. De Lerma y Mario no encontraban portería en sendos remates, aunque la más clara la tendría Rubén Navarro al desaprovechar un mano a mano con Queco Piña: el portero se la sacaba cuando todo el estadio cantaba gol. Y, lo que es el fútbol, acto seguido iba a llegar el ‘momento Rubén Falcón’, ése al que nos acostumbramos en cada partido de la pasada temporada (ay). En el casi único detalle de la mañana de Jota, el ‘10’ vigués partía desde la derecha, se iba de Jesús Álvaro (lateral con alma de atacante) y se plantaba mano a mano con el aragonés, que evitaba el gol con su salvadora intervención.

Pichi Lucas, consciente de que sólo le valía la victoria, arriesgaba con los cambios buscando la remontada. Y el Leganés lo iba a aprovechar. Defensa adelantada, balón a la espalda, carrera de Tonino y éste le deja en bandeja el gol a Rubén Navarro para que, ahora sí, hiciera el 2-0 y casi sentenciara el partido. Al fin respiraba la grada, consciente de que la victoria era oxígeno puro. Con el partido roto, pudo sentenciar Chupe y pudo acortar Manteca en otro remate franco salvado por Falcón. Víctor reforzaría el medio campo con Bayón por Canario a quince del final, buscando que no se descosiera el equipo.

Y acto seguido, otro balón a la espalda del ‘14’ para Rubén Navarro quien, con la tranquilidad de un cirujano, hacía el tercero. Ya al final, el propio Rubén iba a firmar el cuarto y su hat-trick particular al fusilar a Queco Piña tras un servicio del siempre dispuesto a atacar Jesús Álvaro. Y así acabaría la mañana en Butarque. El Leganés sale del descenso, del que ahora le separan dos puntos a falta de dos jornadas. La lógica dice que ganar un partido sería suficiente para atar la permanencia. Pero ojo, que son contra Lugo y Atlético B. Lo que hoy es aparente calma, en siete días puede ser pánico ansioso. A sufrir toca.

22
abr
12

¡Viven!

Dos años después, misma visita, mismo escenario, circunstancias muy distintas… e idéntico final. Víctor ha debutado este domingo como entrenador del Leganés con una importantísima victoria en el Salto del Caballo por 1-2, un marcador que no saca al Lega del descenso (imaginaos si no hubiésemos ganado) pero que mete a un rival directo en muchísimos problemas y hace que la salvación esté un poquito más cerca. Hoy, claro, el Lega sufrió pese a llevar dos tantos de ventaja, pero acabó pidiendo la hora y celebrando el triunfo con toda la rabia contenida.

Tras una semana muy convulsa, con otro cambio de entrenador y el órdago de Víctor de asumir el mando de la situación, el partido se convertía en un mata-mata. Nadie bajaba por perder, pero el que lo hiciera quedaba muy tocado. En el once, volvía David López al medio campo tras su lesión, entraba Chupe en lugar del ya entrenador (Vicente, mediapunta), mientras que Jesús Álvaro sustituía al lesionado Alcántara. Pero lo más significativo era el lateral derecho. Sin Pedro Hernández, sancionado, entraba… Marco Navas. El sevillano, de muy pobre rendimiento como interior, jugaba en la línea de cuatro por primera vez en toda la temporada (a excepción de cinco minutos en Valdebebas).

Ambos saldrían con exceso de responsabilidad y tensión, si bien era el Leganés el que intentaba llevar la iniciativa. Las primeras incursiones llegarían por el carril izquierdo, donde Jesús Álvaro y Chupe se animaban en un par de ocasiones. Pero Tonino y Rubén Navarro no encontraban el hueco. Con el paso de los minutos, De Lerma y David López se iban imponiendo en la zona ancha (lo del ‘7’ es espectacular, incluso estando mermado físicamente como está), mientras que Navas tapaba su carril y, albricias, se soltaba en ataque. Del Toledo, lo esperado. Mucha lucha en medio campo, poca claridad y balones para que David Sanz se buscase la vida ante Mario y Biel Medina.

La más clara del Leganés llegaría en un balón parado que Mario no podía remachar limpiamente, mandando la bola al larguero. La del Toledo, una llegada por la izquierda de Aguirre (el mejor de los locales) que Jesús despejaba in-extremis. Como contratiempo, Chupe se retiraba lesionado tras un encontronazo con Dani Gómez. En su lugar entraba Canario, pasando Vicente a la banda. Parecía que al descanso se llegaría sin goles hasta que, a dos del intermedio, iba a llegar la primera alegría de la tarde. Jugada que inicia Marco Navas desde su carril, bola para Rubén Navarro quien, escorado a la derecha, la cede atrás, a la frontal. Allí aparece el Puma De Lerma para, de primeras, largar un zarpazo con el alma que hace inútil la estirada de Buyo. Primer gol del mediocentro en esta Liga, un De Lerma que lo venía buscando en los últimos partidos y que lo consiguió en un momento clave. Con el gol, el descanso.

A la vuelta, cambiaría un poco el panorama. Y es que el Toledo, consciente de que se la jugaba, le metió una marcha más a sus ataques. Y, más por insistencia que otra cosa, iba a poner a prueba a la defensa del Lega. La tendría Carlos tras quedarse sólo ante Falcón tras uno de los pocos errores de Biel Medina, pero su disparo salió flojo. Acosta tiraba de los hombres ofensivos de su banquillo, Encinas y Gerardo, para revitalizar su vanguardia. Casi siempre con balones aéreos buscando la prolongación de David Sanz, bien cubierto por los centrales blanquiazules y la ayuda de David López.

El Lega llegaba menos, aunque Vicente y Tonino amenazaban a la contra. Pero no parecían tener su día más preciso. Mediada la segunda parte, iba a llegar el gol que parecía el de la sentencia. Falta en zona de tres cuartos, Canario la pone tocadita al punto de penalti y allí aparece el capitán Mario para cabecear a la red. Primer gol de un Mario que también lo llevaba buscando varias semanas y que lo celebró con rabia: al fin llegaba. Con 0-2, la situación parecía controlada. El Toledo no generaba peligro y el Leganés jugaba con viento a favor (figuradamente, digo). Los minutos pasaban y todo seguía en orden. A quince del final, el míster Víctor (en la grada, de momento) relevaba a sus delanteros: fuera Rubén Navarro, dentro Javi Ballesteros.

Y a continuación se iba a acabar la tranquilidad. Córner a favor del Leganés, despeje de la defensa, pelotazo que le llega a Aguirre, que le gana el cuerpeo a Mario, se va con fortuna de Marco Navas y aprovecha el error de Falcón, quien, esperando el centro atrás, le deja un hueco fatal al carrilero, quien introduce la bola por el espacio fatídico. 1-2 con un cuarto de hora por delante, y sabiendo que casi todos los rivales por la salvación iban ganando. O sea, tembleque absoluto. Serían esos los minutos en los que el Lega sacaría el oficio propio de aquel que quiere que se juegue lo menos posible. Bayón sustituía a un exhausto David López a seis de la conclusión, y los pelotazos a la frontal seguían embolicando las cosas. Así, hasta los cuatro de prolongación. El Toledo moriría en el área de Falcón, pero su asedio no encontraría premio. Final, 1-2 y celebración con rabia.

A pesar de los tres puntos, el Leganés sigue en la zona roja, cuarto por la cola a un punto de la salvación. Quedan tres jornadas, y la próxima tiene tintes de verdadera final. El domingo que viene, el Lega recibe en Butarque al Celta B, otro rival directo que se juega la permanencia casi a una carta tras caer en casa frente al Sanse. Pero esa será otra historia. Déjenme disfrutar, al menos por unas horas, de la victoria, que se cotiza muy cara esta temporada. Y lo bien que sabe…

15
abr
12

Por los suelos

Suma y sigue. El Leganés sigue empeñado en acabar descendiendo a Tercera División veinticinco años después y, a fuerza de intentarlo, va a acabar consiguiéndolo. Sólo así puede explicarse lo del último mes. Después de verse colista, dos victorias seguidas. Una, jugando bien contra el Tenerife. Otra, apelando a la épica en Vallecas. Y así, después de salir del descenso, y con dos partidos seguidos en casa contra rivales flojos, un punto de seis. ¿Espejismo? ¿Canto del cisne? Quién sabe. Pero el empate ante el Sanse y la derrota de este domingo frente a La Roda en Butarque han hecho un daño que puede resultar irreparable.

Por poner en antecedentes. El Leganés recibía, tras lograr siete puntos de los últimos nueve, a un equipo que llevaba ocho jornadas sin ganar, que había marcado un gol en los últimos seis partidos y que no ganaba fuera de su estadio desde septiembre. Un coco, vamos. Además, volvía Víctor tras su inoportuna gripe del pasado domingo. Eso sí, una mala noticia ya en el calentamiento: David López, tocado muscularmente durante la semana, se resentía de sus molestias y se caía del equipo. Bayón, ese jugador que desapareció hace algunos meses de la convocatoria, entraba en el doble pivote junto a De Lerma.

Con buen ambiente una vez más en la grada (increíblemente, creo), el inicio de partido sería frío como recién sacado del congelador. Si alguien pensaba que el Lega iba a salir en tromba a meter a La Roda en su área y aprovecharse de su estado de nervios, o le ha visto poco este año o es un ingenuo incorregible. Desde el comienzo, más precauciones que riesgos, más destruir que construir. Bayón casi se incrustaba entre los centrales y dejaba a De Lerma la responsabilidad de iniciar juego. Pero el medio campo volvía a hacerse demasiado grande para tan pocos jugadores. La Roda se plantaba con dos líneas de cuatro bien definidas, con Sergio Ortiz enganchando y Megías arriba. Simple, pero efectivo ante un rival atascado y sin ideas.

En el primer cuarto de hora, sólo una incursión esporádica de Pedro Hernández rompería la monotonía. Poco después, un remate desviado de Espínola a la salida de un córner parecía animar las cosas. Porque, en los minutos siguientes, el Lega iba a disponer de una serie de aproximaciones que no volverían a producirse en el partido. Así, en el 23’ Mario remataba con la coronilla una falta de Víctor cruzado por centímetros; en el 24’, Bayón probaba a Bocanegra con un derechazo desde lejos que blocaba bien el portero manchego; y en el 25’, los de Rico montaban una contra que culminaba Biel Medina con un zurdazo demasiado centradito.

Pero, casi cuando mejor estaba el Leganés, iba a llegar el gol que, al final, iba a acabar decidiendo el partido. Avisaba Ortiz con una volea alta, y al minuto siguiente, el propio Ortiz se iba por la izquierda, la ponía al área y Megías, completamente solo, fusilaba a un vendido Falcón. Y otra vez vuelta a empezar. Como contra el Sanse, como contra el Rayo, como en tantos y tantos partidos esta temporada. Desde ese instante (minuto 31) hasta el descanso, el Lega no crearía una sola ocasión clara para empatar. Tonino y Vicente estaban desaparecidos, Víctor y Rubén Navarro, ausentes. Ni bandas, ni juego interior. Y así, claro, es muy difícil.

Poco cambió el panorama en la segunda parte. El Leganés tardó ocho minutos en crear una oportunidad de gol, un cabezazo racial de Biel Medina despejado acrobáticamente por Bocanegra. Rico, viéndolo crudo, recurría al talismán de los últimos partidos, Chupe, en lugar de un Bayón fuera de onda. Poco después, Ballesteros entraba para intentar cazar alguna arriba en lugar de un Biel que, a ojos de quien esto escribe, estaba siendo, delante y detrás, el mejor defensor del equipo. Cosas.

En fin, que, al igual que siete días atrás frente al Sanse, el Leganés dominaría toda la segunda parte, aunque llegando con más precipitación que otra cosa. Así, Rubén Navarro cabeceaba flojo en el 65’, Ballesteros no llegaba por poco a un servicio de Tonino en el 70’ y el propio Rubén remataba arriba en el 76’. Entre medias, Pablo García tendría la sentencia para La Roda en un contragolpe que abortaba Falcón. Y así, con los centrales manchegos restando todo tipo de centros frontales, laterales y parietales, se fue muriendo el partido hasta que, en el descuento, Rubén Falcón subía a rematar un par de córners para terminar con el asedio. En el primero, embolicó a un defensa; en el segundo, el defensa directamente le derribó con una llave de judo. Pero el árbitro no lo vio. Es igual. En la situación del Lega, lo más probable es que hubiera fallado el penalti.

En fin, que el Lega se queda, a cuatro jornadas del final, antepenúltimo, a un punto de la salvación. Poco, sí, pero mucho si tenemos en cuenta lo mucho que le cuesta sumar a este equipo. Quizá una de sus últimas oportunidades de salvación sea el domingo próximo, en Toledo. De perder allí, el desenlace fatal estaría mucho más cerca.

09
abr
12

Del mal, el menos

Ninguno de nosotros, ni hace diez meses, ni diez días, ni siquiera diez minutos antes de que se terminara el partido, hubiéramos firmado un empate en casa ante el San Sebastián de los Reyes. Pero así es la vida. Cuando menos te lo esperas te llevas la alegría más absoluta (Rayo B) y cuando más cuentas con que tendrás una feliz y primaveral tarde de domingo, llega el Sanse y a punto está de hundirte en la más absoluta miseria. Al final, ni una cosa ni la otra. Una ‘equis’ que deja las cosas más o menos como estaban, con el Lega en puesto de descenso, sí, pero con la misma necesidad de sumar hasta el último día que tendremos durante este próximo mes.

Tras las dos victorias consecutivas y el subidón moral correspondiente, el Lega recibía al Sanse con la baja de última hora de Víctor, que daba entrada en el equipo al salvador Ballesteros como nueve de referencia. Además, De Lerma volvía al centro del campo dejando en el banquillo al inocuo Marco Navas. En los sanseros, Álvaro García se las apañaba para formar con Héctor como único punta, secundado en los costados por Biendi y Portilla. Y muy pronto nos íbamos a dar cuenta de que el Lega no saldría como el día del Tenerife, sino más bien como el del Rayo B.

No se había cumplido el minuto uno cuando, en el primer ataque visitante, Moncho estrellaba la bola en el larguero de Falcón tras rematar desde la frontal. Primer aviso de que la tarde iba a ser compleja. Pareció reaccionar el Leganés con una acción que acabó en gol de Tonino previamente anulado por fuera de juego del de Guardamar. El propio Tonino, Rubén Navarro y Alcántara lo intentaban en los primeros diez minutos, aunque sin llegar con peligro al marco de Miguel Ángel.

El partido se luchaba un día más en medio campo, con De Lerma y David López ocupando su espacio y el de dos o tres más ante un Sanse que se defendía con tres hombres en esa parcela. Rubén Navarro, activo en la primera mitad viniendo a enganchar con el ataque, lo probaba desde lejos sin suerte. Por cierto, un día más, el césped de Butarque hacía que el partido se convirtiera, a veces, más en una gymkana que en eso, fútbol. Rozando la media hora, el Lega iba a tener la más clara de la primera parte: centro de Alcántara y cabezazo de Tonino, que, solo casi en área pequeña, cruzaba demasiado.

En el último cuarto de hora del primer acto, el Lega pareció estar cerca del gol, aunque más por llegadas a zona de tres cuartos que por ocasiones propiamente dichas: apenas una falta a la barrera de Rubén Navarro y un remate de Vicente desde la frontal blocado por Miguel Ángel. Así se llegaba al descanso, con la sensación de que si el Lega se adelantaba, iba a ser difícil que se le escapara el partido. El Sanse apenas había llegado, pero se defendía bien. Y, si en el inicio de partido, los franjirrojos tenían su ocasión más clara, la historia se iba a repetir en la reanudación. Sólo que esta vez iba a terminar mal.

Primer minuto, pérdida del Lega, contra del Sanse con tres tíos defendiendo a Héctor, que cede a la derecha para que Biendi, más sólo que Tom Hanks en Náufrago y aprovechándose de la torrija general de los locales (única concesión facilona a la Semana Santa de esta crónica, lo juro), bata por alto a Falcón. Y otra vez, todo cuesta arriba. Porque, si el plan del Sanse con 0-0 era estar bien ordenadito atrás y esperar a cazar una contra, imaginen con 0-1. Una línea de cuatro, otra de cinco y Héctor como llanero solitario.

A punto estaría el Lega de responder de inmediato al gol visitante, con una tremenda volea de De Lerma desde la frontal que reventaba el travesaño. Y es que, a partir de ese momento, el partido se iba a convertir en un asedio del Leganés al área de los de Álvaro García, casi siempre más con corazón que con cabeza. Sobre la hora de partido, el Lega iba a enlazar tres claras de gol: una falta de Tonino despejada por Miguel Ángel a córner, un remate franco de Mario desviado milagrosamente por el ex portero pepinero, y otra que Ballesteros mandaba al limbo.

Visto lo visto, Rico movía ficha y metía a Chupe por Alcántara, dejando defensa de tres. Un cambio que ampliaría quince minutos más tarde y viendo que la cosa no mejoraba: Canario por Biel. Así, el Lega acabaría el partido con Pedro, Mario y David López en defensa. El cerco al marco sansero se intensificaría en los últimos veinte minutos, especialmente cargando con Chupe y Vicente volcados en banda izquierda. Así, a trece del final, el enésimo balón colgado desde esa zona no lo blocaba Miguel Ángel, en uno de sus escasos fallos en el partido. La bola llegaba a la frontal, donde Chupe empalmaba horrible, pero la pelota, tras botar en el suelo y superar al portero fuera de zona y a un par de defensas en área pequeña, entraba llorando en la jaula.

Con un cuarto de hora por delante, la remontada parecía posible. Pero no lo fue. Porque, en ese último tramo, el Leganés se iba a estrellar contra su propia precipitación a la hora de llegar al área. Mil centros desde la izquierda, desde la derecha, desde la defensa, se perdían fruto de la imprecisión, y así, únicamente Ballesteros tendría una ocasión clara que remataría flojo ante Miguel Ángel. La carga final sería bien defendida por el Sanse, que mantuvo un empate que deja a ambos en puestos de descenso. Eso sí, el Lega salvó un punto que, quién sabe, puede decidir dentro de un mes si se queda en Segunda B o pasa lo que nadie queremos que pase. El domingo, más.

01
abr
12

¡Ballesteros de mi vida!

Disculpen que esta crónica no sea lo que viene siendo una crónica ortodoxa, de las que mandan los cánones. Pero nadie puede poner orden en mitad del caos. El Leganés ha logrado este domingo una victoria épica en Vallecas que puede valer media permanencia. Remontando un 2-0, con el gol decisivo en la última jugada del partido, en un cabezazo impecable de Javi Ballesteros que empujó toda la afición pepinera que ocupaba media tribuna de la Ciudad Deportiva del Rayo. Era el minuto 93, y era el último intento de remontada de un Lega que no dejó de creer, hasta que Tonino centró al área y todo el Leganés cabeceó suspendiéndose en el aire. A continuación, la locura. Caras desencajadas, hombres (futbolistas, aficionados) al borde del llanto, abrazos llenos de alegría y de rabia, liberación de la tensión acumulada. Es la angustia del descenso. Y al momento, el final. Al fin, el fútbol sonrió por una vez al Leganés.

Antes de ese remate mágico, habían pasado muchas cosas. Así que intento rebobinar e ir al principio de la película. De entrada, el Lega, que venía de revivir tras ganar al Tenerife, repetía el once que tan buen resultado le había dado hacía siete días con la única baja obligada de De Lerma, sancionado. Su lugar en el equipo era para Marco Navas, pasando Vicente a jugar en el doble pivote junto a David López. Apuesta ofensiva de Rico, que repetía arriba con Víctor y Rubén Navarro. En frente, un Rayo B que volvía a creer en los playoffs tras ganar al Sanse, aunque con una trayectoria algo errática en casa (cuatro jornadas sin ganar). Jimeno apostaba por una tripleta atacante llena de peligro, con Mata, Leo y Dani dispuestos a amargarle la tarde con su velocidad a la defensa blanquiazul.

Después de un inicio de partido equilibrado, no iba a tardar mucho en abrirse el melón. La primera oportunidad de peligro la tendría el Leganés, a los diez minutos. Vicente chutaba desde la frontal, Isma rechazaba y Víctor, de primeras, remataba fuera. Pero la réplica rayista no iba a ser de fogueo. Dos minutos después, el filial llevaba su ataque a la banda izquierda, donde Dani se quedaba mano a mano con Pedro Hernández. El pequeño delantero se iba hacia adentro y, con demasiada facilidad, fusilaba a Falcón para poner en ventaja a los franjirrojos. Enésimo palo para el Leganés, que veía cómo iba perdiendo el partido, como quien dice, casi nada más salir del vestuario y en el primer ataque rival.

Pareció el equipo acusarlo, puesto que no crearía más oportunidades en la media hora siguiente que un cabezazo franco de Biel Medina a córner sacado por Víctor rechazado por un pie salvador para su defensa. No creaba peligro porque Tonino no tenía su día, Navas sí (o sea, desacertado, como suele), Vicente bregaba sin premio y Víctor y Navarro no conectaban. Hasta que conectaron. En el 35’, el ‘9’ dejaba sólo al ‘21’ delante de Isma, pero el pichichi blanquiazul fallaba en el mano a mano. Y, como en el primer gol, ocasión perdonada por el Lega, gol del Rayo B. Nuevo balón a la espalda de la defensa, Mata se va de Falcón y marca pese al intento desesperado de salvar el tanto de Mario. 2-0 y colorín colorado, pensamos muchos.

Aunque antes del descanso aún iba a haber un hilo para la esperanza. Después de una larga jugada trenzada por los pepineros en zona de tres cuartos, la bola le llegaba a Pedro Hernández en la derecha. El lateral recortaba hacia adentro, la ponía con la izquierda al punto de penalti y allí aparecía Rubén Navarro para rematar de primeras y acortar distancias. Así, al descanso llovía, pero algo menos. Sin embargo, daba la sensación de que el Rayo B había logrado demasiado premio con muy poco esfuerzo. Y dos goles ‘de regalo’ es mucho regalo.

Y, como si de una metáfora se tratara, la segunda parte arrancó con un viento que, de repente, se levantó para llevar en volandas al Leganés. Porque los segundos cuarenta y cinco minutos serían de un ataque constante de los de Rico, buscando la igualada y arriesgando, dejando espacios a la espalda y a las posibles contras del Rayo B. Si bien el Lega atacaba, los minutos iban pasando sin que nadie pusiera en serios aprietos a Isma. Así, sobre la hora de partido, Rico decidió que ya era hora de jugar con once y sentó a Navas para dar entrada a Chupe. Mano de santo. No llevaba el vallecano ni dos minutos sobre el césped cuando acertaba a remachar a la red un rebote del palo a remate de alguien que ya no recuerdo. El 2-2 abría un nuevo horizonte.

Con casi media hora por delante, ¿qué hacer? ¿Quedarse con un punto rico visto lo visto o ir a por el premio gordo? El Lega decidió lo segundo. Y, de repente, se vio capaz de hacerlo. Porque Alcántara y Chupe llegaban por la izquierda, Tonino entraba por la derecha, y David López se comía él solito a todo el centro del campo vallecano. Por ahí, parecía, podía írsele el partido al Leganés. El ‘7’ estaba sólo en el centro, con Vicente en un ir y venir que le hacía no llegar a tapar los ataques franjirrojos. Pero Rico iba con todo y metía a Ballesteros por Víctor a veinte del final. En una especie de tregua, parecía que ambos se reservaban para los últimos diez minutos. Y así pasó.

En medio de la locura, aquello fue una lotería. Canario por Rubén Navarro era el último movimiento blanquiazul. Y el Lega pudo marcar en un par de córners que ni Mario ni Biel Medina acertaban a rematar. A la contra, el Rayo B tendría tres, una de Dani, otra de Cuerva y la más clara, un mano a mano de Mata salvado milagrosamente por Alcántara. A tres del final, el árbitro y, peor, su linier, se hacían los suecos al no ver un penalti clamoroso por manos de Aitor Núñez a centro de Tonino. Los balones colgados llevaban peligro, pero no encontraban cabeza que los rematara. Hasta el 93’. Entonces, Tonino la puso al segundo palo y Ballesteros voló. Y con él, todo el Leganés.

25
mar
12

Domingo de resurrección

Antes de que se lleven las manos a la cabeza y me llamen vendedor de humo, flipao o lindezas similares. Mientras escribo esta crónica, observo la clasificación y veo que, a falta de siete jornadas para el final de Liga, el Leganés está en zona de descenso a Tercera, con un punto más que el colista y teniendo que jugar el domingo próximo en campo de un aspirante al playoff. Lo sé. Lo sufro. Soy consciente. Si me hubiera secuestrado un grupo de ovnis en agosto y me hubieran devuelto esta noche a la tierra, me llevaría las manos a la cabeza. Dicho lo cual, este domingo Butarque ha asistido a una resurrección. Casi cuando menos se esperaba, con el farolillo rojo a cuestas, una plantilla hundida moralmente, una afición al borde de arrojar la toalla, un calendario horrible, el Leganés ha vuelto a la vida. Y lo ha hecho con fútbol. Ganando a un aspirante al ascenso, el Tenerife, y ganándole merecidamente, sin paliativos.

La semana había sido dura, muy dura. Al empate con sabor a derrota frente al Montañeros le seguía la derrota en Valdebebas con la propina de ver al Lega último en la tabla. De pena. Para más inri, visitaba Butarque nada menos que el Tenerife. Un Tete que, sí, venía de perder en casa frente al Sanse y no emitía las mejores vibraciones, pero que no deja de ser una pedazo de plantilla candidata como la que más a volver a Segunda. En fin, se daban todos los preceptos como para que la mañana en el estadio fuera de todo menos apacible. Rico, en busca de su primera victoria en su reentré, cambiaba a medio equipo del que jugó ante el Castilla: volvían al once Pedro, Mario, Alcántara, Tonino y Víctor. En el Tenerife, García Tébar suplía la baja del sancionado Perona situando a Kiko Ratón en punta, escoltado por detrás por Kike López, Luismi Loro y el ex–pepinero Ferrán Tacón. Para crear, Marcos Rodríguez y otro ex, Zazo.

Ya desde el minuto uno se vería a otro Leganés, con otra actitud. Saliendo a comerse al rival, sin miedo, mordiendo, rebelándose ante su condición de colista. La primera jugada sería el ejemplo de lo que iba a ser el Lega: presión ante la defensa rival, robo en zona de tres cuartos y salida rápida para plantarse en tres pases ante Aragoneses. En esta primera acción, Vicente no llegaría por poco a rematar. Pero era la consigna a seguir. Con las bandas cambiadas (Vicente en derecha y Tonino a la izquierda), el Lega presionaba arriba, y dificultaba la salida de balón a un Tenerife cuya defensa se mostraba especialmente insegura. Sicilia y Tarantino se veían incapaces de sacar el balón limpiamente, los laterales estaban imprecisos y los mediocentros, tapados.

Así, Tonino tendría la primera ocasión clara del partido al rematar desviado por poco una medio vaselina desde la frontal. Volvería el ‘17’ a tener la segunda, de nuevo tras una diagonal con pase a la espalda de Vicente, pero Aragoneses le taponaba bien con el cuerpo su remate forzado. De Lerma y David López apretaban en el medio y no dejaban pensar a los canarios. Y así, en otro robo y otra salida eléctrica, iba a llegar el premio. Sobrepasado el primer cuarto de hora, el Lega recuperaba en su campo, Vicente-Víctor-Rubén Navarro, tac-tac, pase en profundidad del ‘9’ buscando la carrera de Tonino, que le gana en velocidad a Cristóbal y, ante la mala salida de Aragoneses, le supera de vaselina para levantar Butarque y establecer el 1-0. La actitud y la valentía del Lega encontraban su premio.

El gol pareció calmar los ánimos de los blanquiazules. A ese ritmo, pensábamos, no llegan al minuto 60. El Lega dio un paso atrás y trató de dormir el juego, algo que conseguiría en la primera mitad. Porque tampoco el Tenerife cambiaría mucho su disposición al verse en desventaja. De hecho, su único remate con algo de peligro en el primer acto sería una medio chilena desviada de Luismi Loro. Por parte del Leganés, un par de llegadas reseñables antes del descanso: un lanzamiento de falta de Rubén Navarro que se marchaba arriba y un remate de De Lerma desde la frontal. Y así, con todo marchando sospechosamente demasiado bien, el árbitro enseñaba el camino a los vestuarios.

Y si los goles psicológicos son aquellos que se marcan al principio o al final de cada parte, el 2-0 iba a ser muy, pero que muy psicológico. Porque, nada más iniciarse la segunda mitad, el Leganés iba a culminar una magnífica jugada en el gol de la tranquilidad. Carrera tipo ‘moto’ de Tonino por la izquierda, bola para Víctor, cambio de juego a la derecha para la subida de Pedro Hernández, el lateral la pone templadita al área y, en el segundo palo, de cabeza y medio en plancha, el propio Víctor bate a Aragoneses. Jugada de manual impropia de un equipo con esa clasificación. Y la tranquilidad que, ahora sí, llegaba a las gradas.

Unas gradas que, por cierto, también merecen su reconocimiento. Lejos de encontrarse con un polvorín, los jugadores del Leganés se sintieron tremendamente arropados. En lugar de abandonar, murmurar, abuchear, pitar, chillar a un equipo hundido en la tabla, la afición del Lega respondió. Acudió en buen número y dio una lección. Chapeau. En fin, que con el 2-0 el partido prácticamente languideció. García Tébar lo intentaba metiendo a Aridane (abucheado) por Ferrán Tacón (ovacionado y, todo sea dicho, inédito en el partido). Más juego directo, pero nada. Poco después, más madera con Víctor Bravo por Marcos. Daría igual. El Leganés se mostraba sorprendentemente sólido y no concedía ninguna alegría atrás. Soberbio Pedro secando a sus pares, muy concentrados los centrales y notable Alcántara en un día muy difícil para él, volviendo a ser titular muchos partidos después y en una situación límite. Y los dos medios centros multiplicándose a la hora de tapar huecos.

Así, lo prometo, no apunté nada peligroso en la libreta en los veinticinco minutos que siguieron al gol de Víctor. Rico se veía obligado a sustituir a De Lerma, lesionado aunque parece que no de gravedad, por Marco Navas. Los últimos veinte minutos los jugaría con un 4-1-4-1, pasando Vicente al medio a ayudar a David López. Junto a él, Chupe, que reemplazaba poco después a un Víctor que volvió a dar otra lección de fútbol. A la contra pudo sentenciar el Leganés, en un mano a mano de Tonino salvado por Aragoneses. Un Tonino que volvió a recordar al de sus mejores días, ése que tanto le da al Lega en ataque.

Y, a cuarto de hora del final, el Tenerife tiraba definitivamente el partido al autoexpulsarse Luismi Loro. Segunda amarilla por mano innecesaria y a la calle. A renglón seguido, minuto 77, iba a hacer su primer tiro entre palos del partido: un remate raso de Aridane blocado por Falcón. Con eso queda todo dicho. Ballesteros suplía a Rubén Navarro a diez minutos del final, y ya en los últimos compases, más por vergüenza torera que otra cosa, el Tenerife iba a tratar de maquillar el marcador, creando más peligro en el descuento casi que en los noventa minutos anteriores con remates de Zazo, Kiko Ratón y Víctor Bravo, éste con un zapatazo desde fuera del área que se estrellaba en el larguero. Anecdótico.

Con el pitido final, el Leganés volvía a la vida. Sí, sigue en descenso, pero ha vuelto a creer, quiere y, por lo visto hoy, puede. No, #leganesnoserinde…

18
mar
12

Camino a la perdición

El Leganés está hoy un poco más cerca de la Tercera División que ayer. Ésa es la principal, y quizá única, conclusión que se puede sacar del empate de este domingo en Butarque ante el colista, un Montañeros que jugó con diez durante una hora de partido, tiempo durante el que le dio tiempo a igualar un choque que iba perdiendo once contra once. Sin embargo, ni sesenta minutos con un jugador más fueron suficientes para que el Lega, enfrentado más que contra diez, contra sí mismo, pudiera redimirse con un gol que alejara los nubarrones de encima de su cabeza. No fue así, y el empate deja a los de Rico muy tocados, y más teniendo en cuenta el calendario que se aproxima.

Y es que pronto se le torcía la mañana al entrenador blanquiazul. Durante el calentamiento, Ballesteros se lesionaba y dejaba al Lega sin nueve de referencia. Víctor, inicialmente suplente, entraba en el once, por lo que Rubén Navarro ejercía de hombre más adelantado. Por lo demás, Marco Navas era la sorpresa en el equipo, entrando en banda derecha en lugar de Tonino, mientras que Mario ocupaba el sitio del sancionado Biel Medina en el centro de la defensa. El Montañeros, mientras, llegaba tras tres victorias consecutivas lanzado a por la permanencia, en plena línea ascendente. Sin el sancionado Pablo López, Raúl formaba junto al ex pepinero Tetteh la pareja de centrales, con el pichichi Rubén Rivera como amenaza en ataque.

Si la manida frase de los estados de ánimo es cierta, bien que se comprobaría en el inicio de partido. Porque, si bien no sería una exhibición, sí es cierto que el Montañeros llevaría la iniciativa en el primer cuarto de hora. Los primeros acercamientos correrían a cuenta de los gallegos, con Rivera, Iván Pérez y Dopico como protagonistas de esas llegadas. El Leganés estaba nervioso, trataba de trenzar las jugadas con Víctor repartiendo juego hacia las bandas, donde Navas y Chupe no conseguían medirse a sus parejas. Mientras, Rubén Navarro le buscaba la espalda a los centrales, que dejaban espacio a sus espaldas, aunque el catalán caería varias veces en fuera de juego en los primeros compases. Así, lo primero peligroso que haría el Lega sería una buena ocasión de Marco Navas, que cabeceaba picado un buen centro de Jesús Álvaro. El portero Ángel la sacaba abajo a córner.

Ese primer acercamiento pareció hacer recular a los gallegos. Poco a poco, el Lega iba creciendo, más en control que en ocasiones, que éstas brillaban por su ausencia. Aunque esta vez no iba a hacer falta generar demasiadas para que llegara el primer gol. En el 26’, De Lerma repetía pase sobre el desmarque de Rubén Navarro a la espalda de la defensa, bombeaba la bola y el ‘9’, sin dejarla caer, empalaba con la zurda a la red. Gran gol del ex del Nàstic, su sexto tanto en esta Liga. Al fin, parecía que el Leganés se encontraba relativamente pronto con un gol de cara y un partido encarrilado.

Y más que lo iba a estar apenas cinco minutos después. Ya sobrepasada la media hora, el canario Cruz Quintero, con más peligro que un mono con dos pistolas, expulsaba al visitante Cubas al mostrarle su segunda amarilla tras una obstrucción a Jesús Álvaro. La primera, poco antes, se la había enseñado por protestar tras tener al futbolista en la banda tras ser atendido durante dos o tres minutos. Árbitros… En la falta inmediatamente posterior, Mario cabeceaba alto el centro de Víctor.

Y en ese momento, minuto 34 de partido, el Lega decidió que ya había llegado el descanso. Y se fue al vestuario. Al menos, su cabeza sí se fue. Porque, en los cinco minutos siguientes, el Montañeros remataría hasta cuatro veces con peligro sobre la portería de Falcón. Primero, Herbert cruzado con la izquierda; después, Rivera, obligando a Falcón a despejar a córner. A continuación, en remate lejano de Iván Pérez blocado por el portero; y, por último, con un chutazo de Romay que el palo escupía hacía fuera. Penúltimo, más bien. Porque, de tanto insistir, al final iban a acertar. Balón de Adrián Cruz a la derecha, Rivera sortea a Jesús Álvaro con la facilidad con que un padre regatea a su hijo de tres años y fusila a Falcón, que nada puede hacer. 1-1, bronca y al descanso.

El Lega, que había hecho lo más difícil, tenía que volver a empezar. Pareció dejarse la caraja en el vestuario, porque Víctor tuvo una clarísima en el primer minuto de la reanudación: Ángel se la sacó con las piernas. Al poco, de nuevo el portero coruñés manoteaba a córner un centro-chut envenenado de Pedro Hernández. El Montañeros se replegaba con dos líneas de cuatro y Rivera como único punta, aunque las cabalgadas de Romay por la derecha llevaban sensación de peligro. En una de ellas, su centro al corazón del área no encontraría al ‘9’ por poco. El que dejaba de generar ocasiones era el Leganés: en el 60’, apenas una volea desviadísima de Marco Navas. Rico movía ficha, y empezaba a cabrear aún más a la grada. Vicente reemplazaba al amonestado David López, buscando meterle más ritmo al centro del campo.

Más enfado todavía con el cambio de Víctor a veinte minutos del final. Un Víctor que se marchaba directamente al vestuario, por cierto. En su lugar entraba Tonino. El reloj corría cada vez más rápido, y el Leganés no encontraba el camino. Navas no se marchaba de su lateral, Chupe se perdía en cientos de regates sobre sí mismo. La carga final de los últimos diez minutos sería ya algo light. Navas remataba alta una falta botada desde la derecha; Mario chutaba fuera desde la frontal del área en un arranque de raza; y la más clara la tendría Rubén Navarro a cinco del final, cuando se revolvía en área pequeña y Ángel metía una mano salvadora. Ésa sería la última de un equipo que acabaría recurriendo a un lateral derecho como última bala para ganar el partido clave de la temporada. Buen resumen de lo que ha sido esta Liga.

Porque ahora la carretera se empina, y de qué forma. Los tres próximos partidos (Castilla, Tenerife y Rayo B) pueden dejar al Leganés en el fondo del pozo, no nos engañemos: lo normal sería que no se ganara ninguno de los tres, y entonces habría que recurrir a que la salvación no se escape demasiados puntos y afrontar los dos seguidos en casa ante Sanse y La Roda. Cuentas y más cuentas, que nunca salen y que siempre acaban en lo mismo. Hoy, la Tercera está más cerca que ayer.

11
mar
12

Getaficidio

Pues sí. A diez jornadas para el final de Liga, el Leganés se ha metido en puestos de descenso a Tercera. Y lo ha hecho después de perder en el Coliseum ante el Getafe B, y perder por méritos propios: hoy, en concreto, dos. Perdonar más que una madre superiora en un convento de advenedizas y regalarle al rival dos goles, uno que se metió en propia puerta (como vamos sobrados, no hay problema), y otro que se esfumó en un penalti fallado por Rubén Navarro. Así es muy difícil ganar un partido, siquiera empatarlo. Y como esto no es de hoy, sino de veintiocho jornadas, la realidad es la que es. Que este equipo tiene un tufo a Tercera que se huele a kilómetros. Y, claro, se huele mucho más intensamente en la ciudad vecina, que pasó una tarde estupenda a base de lo que viene siendo reírse del vecino. Nada como hundir al prójimo para unir al personal.

Rico buscaba su primera victoria en el banquillo con diez de los once que empataban ante el Coruxo en Butarque. Sólo Tonino volvía al equipo titular en detrimento de Vicente. En el Getafe B, Eric ocupaba el sitio del sancionado Provencio en el centro del campo. Y en la grada, ambiente de derbi con todo lo que eso significa. El partido empezaba con los locales llevando el ritmo y creando las primeras ocasiones. En los diez primeros minutos, dos remates de Dani García, alto, y Samu Sáiz, detenido por Falcón, avisaban a un Lega que no pisaba el área de Tomeu. Sin embargo, en el primer acercamiento del Lega, iba a llegar el primer lamento de la tarde. A los doce minutos, Rubén Navarro se fabricaba su propia jugada en banda izquierda, la ponía al corazón del área y allí, casi cayéndose, Javi Ballesteros estrellaba la bola en el larguero. En el rechace, Álex Pérez sacaba el cabezazo de Tonino cuando éste se colaba. A renglón seguido, Azcárate salvaba in-extremis un envío de Samu hacia Uriarte, y el propio central argentino cabeceaba alto una falta desde la derecha.

Hasta que, sobrepasado el minuto veinte, el Lega iba a dispararse por primera vez en el pie. Jugada de Samu por la derecha (él y Hugo, en la otra banda, dos pesadillas para nuestros laterales), centro al área sin mayor sensación de peligro inminente y Biel Medina, zurdo cerrado, mete la pierna derecha para, en lugar de despejar, batir a Falcón con un obús colocado. Un mazazo que dejaría tocado al menorquín el resto de la tarde, rozando la expulsión y teniendo que ser cambiado por Mario en el descanso.

Reaccionó bien, sin embargo, el Leganés al gol recibido. Mantuvo su plan de juego y, no en vano, los de Ferreras no volvieron a crear peligro en toda la primera parte. La inmediatamente posterior la tuvo Rubén Navarro, que se topaba por primera vez en el partido con Tomeu. Éste le sacaba el remate con las piernas. Pasada la media hora, otra vez Tomeu desbarataba una ocasión del Lega, esta vez de Tonino, que recibía de David López a la espalda de la zaga e intentaba, sin éxito, la vaselina. Al poco, Navarro voleaba alto con la izquierda, y la última antes del descanso la tendrían Ballesteros y el propio Tonino, a quienes la defensa taponaban sendos remates dentro del área. Al descanso, el Lega palmaba por definir, sí, pero por definir donde no debía. Ley de Murphy.

Sin más cambios tras el descanso que el de Mario por Biel, la tónica del partido tampoco cambiaba. En los primeros diez minutos, de nuevo las iba a tener el Lega. Primero, en una jugada de Ballesteros por la derecha que Tonino era incapaz de rematar en condiciones, y, después, en una acción en la que ni Chupe, ni Tonino ni Rubén Navarro eran capaces de chutar a puerta cuando tenían todo a su favor. Desesperante. De tanto perdonar, el Getafe B se animó, viendo que el rival parecía incapaz de hacer un gol a su portero. Así, en tres minutos, sobre la hora de partido, tendría tres para sentenciar: dos de Uriarte y una de Eric, que se encontraba con un buen Falcón. Viéndolo chungo, Rico metía a Vicente en lugar de un Tonino desconocido.

Y, casi a continuación, iba a llegar el momento clave del partido. Centro desde la derecha, Ballesteros la busca en el área y Álex Pérez despeja con el brazo. Penalti decretado por Pulido Santana y Rubén Navarro, en ausencia de Víctor (banquillo), cogía el balón. Apuntaba a la derecha de Tomeu, a media altura, pero el meta le adivinaba el lado y despejaba a un costado. Ahí comprendimos que nada bueno se iba a sacar del partido, y en detalles como ése se acaban resumiendo temporadas. Como era de esperar, el efecto del penalti fue el inverso en ambos equipos. El Geta B se vendría arriba y a punto estaría Hugo de sentenciar el partido, pero Falcón lo alargaba con una mano salvadora. Rico metía a Víctor como última bala en lugar de Navarro (psicología invertida, debería llamarse) (por cierto, ¿no había algún jugador más defensivo al que sustituir?), y a quince del final, Samu Sáiz completaba su partidazo colándose por el centro y batiendo, ahora sí, a Falcón. 2-0 y a soportar el chaparrón.

Aunque, en estas, Víctor demostraba qué clase de futbolista es, y se sacaba de la manga una parábola desde el balcón del área que hacía inútil la estirada de Tomeu y acortaba distancias. Un chispazo que devolvía la esperanza en evitar la derrota, con un cuarto de hora aún por delante. El Lega acabaría metiendo en el área a los locales, más a base de balones áereos que otra cosa, buscando las cabezas de Ballesteros, Azcárate, Mario o David López. El catalán y Ballesteros dispondrían de los dos últimos remates en el intento de rescate de un punto. Pero sería inútil. A gritos de “a Tercera, oé”, la pesadilla del derbi se acababa y el Lega se sumerge, ya sí que sí, en zona de descenso. Y lo peor es que cada vez parece más difícil que salga a la superficie.




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