19
feb
12

Disfraz de Tercera

Impotente. Inoperante. Desquiciado. Sin alma. Sin fútbol. Con una afición harta de su equipo, gritando al palco y al césped, si es que se le puede llamar así. Y con una pinta cada vez peor. Así ha acabado el Leganés un domingo para olvidar, en el que ha perdido en casa ante el penúltimo, un Conquense que había ganado dos partidos en toda la Liga y ninguno de ellos fuera de casa. Y fue a hacerlo en Butarque, en un triste reestreno de José María Rico al frente de la nave blanquiazul. Una derrota de las que duele, una herida de las que dejan cicatriz y que amenaza con evolucionar a un nivel mayor de gravedad. En el domingo de carnaval, el Lega se puso el disfraz de equipo de Tercera División.

Tres días después de su nombramiento tras la destitución de Orúe y un año menos un día después de su debut en el Leganés la pasada temporada, Rico afrontaba su primer partido como primer técnico con cuatro cambios respecto a la debacle final de Gijón. Jesús Álvaro y Bayón (residual para Orúe) ocupaban las plazas de los sancionados Pedro Hernández y David López. Además, Bidari y Marco Navas se caían del once y dejaban sus puestos a Mario y Tonino. Por lo demás, el 4-2-3-1 del jerezano evolucionaba al 4-1-4-1 marca de la casa Rico ya la pasada campaña. Bayón como pivote por delante de la defensa, con De Lerma a su derecha y Rubén Navarro a su izquierda, unos metros más avanzados. Tonino y Vicente ocupando las bandas y Javi Ballesteros como único punta. Víctor, por cierto, no llegó a tiempo y se quedó fuera de la lista.

En el bando de enfrente, José Luis Montes presentaba a un Conquense muy necesitado y sin sus dos centrales titulares, ambos sancionados. Recomponía con un centrocampista (Dani Martí) acompañando a Juli Ferrer en el centro de la zaga. Los manchegos dibujaban un 4-2-3-1, con Vinuesa como único delantero y Dani Rodríguez comandando la línea de tres medias puntas. El partido empezó flojo, con ambos equipos demostrando por qué están donde están. Apenas dos llegadas peligrosas en el primer cuarto de hora, una buena combinación mal rematada por el lateral Jesús, incorporado al ataque, y una volea lejana de Rubén Navarro desde treinta metros despejada con apuros por Caballero. Superado el ecuador de la primera mitad, iba a llegar la primera acción de peligro visitante, un córner directo de Ruano que se envenenó y que tuvo que palmear Falcón.

Nadie jugaba bien, aunque el Leganés parecía más cerca del gol que el Conquense. Con unos activos De Lerma y Rubén Navarro, las llegadas caían más en estrategia. Sobre la media hora, Bayón y Mario remataban sin éxito sendos saques de esquina y el propio Rubén Navarro se encontraba de nuevo con Caballero en un misil lanzado desde una falta lateral. Hasta que, en el 35’, iba a llegar el gol que finalmente acabaría decidiendo el partido. Una buena combinación de los visitantes por la banda izquierda defendida de forma blandísima por el Lega, que permitió a Pulga progresar hasta el lindero del área, ponerla al punto del penalti, a Dani Rodríguez rematar una vez y recoger el rechace de Falcón sin nadie alrededor para hacer el 0-1.

Así se llegó al descanso, con el Leganés sin dar ningún síntoma de reacción. Volvería a intentarlo a balón parado, con un cabezazo desviado de Biel Medina. A continuación, Ruano imitaba a Rubén Navarro con un zurriagazo desde su casa atrapado con problemas por Falcón. Sobre la hora de partido, los técnicos movían ficha. Montes metía un defensa más como Cuesta, y Rico reaccionaba con un doble cambio: Chupe y Canario por Tonino y Bayón. Arrancó con ganas el recién llegado, intentando asociarse y dejando detalles de buen zurdito: mala época para lucir así. Canario tuvo dos opciones con dos remates que no encontraron portería. La más peligrosa del Lega en la segunda parte la iba a tener Ballesteros en el único balón en condiciones que pudo rematar. Pero su cabezazo a centro de Jesús se marcharía demasiado cruzado.

Nada cambió la entrada de Navas por Vicente, y los diez últimos minutos fueron de pesadilla. Las pocas esperanzas de remontada se vinieron abajo cuando Mario se iba a la calle por una absurda entrada con la plancha por delante en medio campo. El capitán completaba, así, un muy flojo partido el día que volvía al once. Y con el Leganés ya descabezado, roto físicamente y sin recurso alguno, el Conquense le perdonó la sentencia un par de veces. Primero, con un remate al palo de Vinuesa y, ya al final, con un mano a mano de Mauri abortado por Falcón. Entre medias, Biel Medina reclamó un posible penalti con tanta insistencia que el árbitro le acabó amonestando. Y así, con la grada vuelta hacia el palco, con un equipo desquiciado y sin nada a lo que agarrarse, moría un partido que deja al Leganés muy tocado. Más moralmente que en lo clasificatorio, que más o menos sigue igual: tres puntos por encima del descenso y, eso sí, ya sólo uno por encima de la promoción. Pero si ya palmamos en casa contra el penúltimo, qué decir del domingo en Albacete. Toca rezar, señores. Porque esto tiene muy mala pinta.


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