Lo advertíamos hace siete días: este Leganés que ha vivido varias temporadas en una sola parece ahora empeñado en desarrollar una nueva secuencia. Si a principios de Liga la tendencia era la del empate, luego llegó la de la racha interminable sin ganar y ahora, la cosa es ganar en casa y palmar fuera. Y así llevamos ya unas cuantas semanas. El Lega se empeña en mostrar una buena cara en casa y otra desastrosa fuera, con el agravante de que los rivales (descontando el Real Oviedo) no son sustancialmente desiguales en uno y otro caso. Así, la visita al Sporting B supone un capítulo más de la serie, del suplicio de temporada que vive el Leganés a domicilio.
Carlos Orúe confiaba en mantener la buena línea mostrada en Butarque ante el Vecindario, para lo que contaba con diez de los once hombres que formaron como titulares una semana atrás. La única ausencia era la de Víctor, lesionado en el tobillo. Su puesto lo ocupaba Marco Navas, que pasaba de la grada al once en siete días. Cosa rara. Además, Jesús y Canario se estrenaban en una convocatoria y arrancaban en el banquillo. El Sporting B, que venía de perder sus dos últimos partidos como local, arrancaba fuerte, monopolizando el dominio y las ocasiones en el primer cuarto de hora. Así, Guerrero avisaba con hasta tres lanzamientos peligrosos que obligaban a trabajar de lo lindo a Falcón. Lo primero peligroso del Leganés sería un cabezazo de Bidari y sendos remates desviados de De Lerma y David López.
Parecía haberse calmado la situación tras el frenético inicio de encuentro, con el juego más equilibrado y sin nuevas ocasiones que llevarse a la boca. Parecía. Sobre la media hora, Muñiz sacaba un córner desde la izquierda y Álex Barrera, solo en el punto de penalti, cabeceaba sin oposición a la red. Lo merecían los locales tras una mejor puesta en escena, y tenían su premio. Aún así, a punto estaría de empatar el Leganés en la siguiente jugada, cuando el guardameta Dennis sacaba un remate de Marco Navas que olía a gol.
No fue ahí, pero sí llegaría cinco minutos más tarde. Y de la manera más inesperada. Pedro Hernández, que repetía como lateral izquierdo, se marcaba una jugada en la que iba sorteando rivales hasta apurar línea de fondo, la ponía atrás y en el corazón del área aparecía Javi Ballesteros para rematar de primeras con la izquierda a gol. Era el 1-1, y el Lega parecía retomar el pulso. El zamorano se iba a convertir en más protagonista aún al filo del descanso, cuando hacía el 1-2 con un derechazo cruzado a dejada de Marco Navas. Killer Ballesteros, que anotaba su tercer gol con la camiseta del Leganés en dos partidos y pico. Aún antes del descanso, la mala noticia llegaba en forma de lesión: David López, tocado muscularmente, se tenía que retirar antes de tiempo. En su lugar entraba Tonino.
Tras la reanudación, se repetía la tónica de la primera mitad. Dominaban los asturianos, aunque el reguero de ocasiones cejaba esta vez. De hecho, el portero Dennis tenía que intervenir un par de veces para evitar el 1-3 a remates de Marco Navas y el propio Ballesteros. A pesar de que el filial sportinguista era el que llevaba el control, Falcón vivía más tranquilo. Orúe, con el marcador a favor, hacía un movimiento de tintes defensivos dando entrada al debutante Jesús como interior zurdo, sustituyendo a Navas. En el centro del campo, mientras, Vicente ayudaba a De Lerma en el doble pivote. Carlinos avisaba con un cabezazo peligroso mediada la segunda mitad, y nada hacía indicar lo que iba a llegar en los últimos veinte minutos. La debacle pepinera.
En el 72’, Pedro medía mal y derribaba a Jara dentro del área. Penalti que el pichichi astur Guerrero convertía con calma en el 2-2. El partido entonces entró en combustión, en un cara o cruz que sería eso, una cruz. Rubén Navarro tuvo el 2-3 en un remate salvado por Dennis, y el Sporting B, a la contra, iba a matar al Leganés. A siete del final, de nuevo Álex Barrera certificaba la remontada rojiblanca al cabecear en el segundo palo un servicio perfecto de Guerrero. Entre los dos iban a ganar el partido, porque tres minutos después el propio Guerrero anotaba el cuarto a placer. Y fin del partido.
El Leganés sigue sin ganar fuera (no lo hace desde noviembre, cuando ganó su único partido lejos de Butarque), y se deja el colchoncito que había logrado tras la victoria ante el Vecindario. Ahora se queda más o menos como estaba hace dos jornadas, o hace cuatro. Un puesto por encima de la zona caliente, dos puntos por delante de la promoción y tres por encima del descenso directo. La próxima jornada volverá a ser una de esas batallas de la misma Liga. El Lega recibirá en Butarque a un Conquense en situación límite, pero que tradicionalmente suele pescar en feudo pepinero. De hacerlo también este año, la situación límite pasará a compartirla con el Leganés. Ahora, para bien, esperemos que el Lega siga una semana más siendo bipolar. Más nos vale.

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