Hace justo ahora cinco meses. No cinco años, no, cinco meses. Hace cinco meses, el Leganés inauguraba la Liga en Butarque ganando al Real Oviedo por 3-2 en un partido espectacular, plagado de ocasiones, propio de dos aspirantes al ascenso, con un Víctor en plan estelar debutando con un hat-trick, un equipo convencido de lo que hacía en el campo y una afición ilusionada con los suyos. Cinco meses después, ¿qué queda de aquello? Hoy, el Leganés ha abierto la segunda vuelta siendo goleado en el Tartiere, dando una imagen pésima y sólo dando gracias de que ninguno de sus rivales directos, entre los que no se encuentra precisamente el Oviedo, haya ganado esta jornada, lo que le permite seguir fuera de los puestos de descenso. El fútbol. La vida.
Afrontaba Carlos Orúe la difícil salida a Oviedo con el mismo equipo que empató en el Cerro del Espino. Difícil porque los carbayones llegaban como el mejor local del grupo y con siete victorias consecutivas en su fortín del Tartiere. Y el Leganés, como un equipo mejorado en defensa, que hacía menos concesiones a sus rivales y que había ganado en solidez atrás. Había. Porque el partido duró exactamente siete minutos. El tiempo que tardaron los de Pacheta en hacer el primero y dejar en evidencia a la zaga blanquiazul. Un simple pelotazo prolongado por Martins y mal defendido por Mario, que rompía el fuera de juego, le llegaba a Manu Busto, que recortaba al mostoleño y fusilaba con la izquierda a Falcón. Era el principio de una tarde muy, muy larga.
Dos horas en las que al Leganés le iban a caer goles de todos los colores. Los de Orúe no se recuperarían tras el 1-0, y tardarían un cuarto de hora en recibir el segundo. Éste, al comerse una contra. Manu Busto, en campo propio, metía el balón en profundidad para Nano, que avanzaba sin oposición ante la ausencia de Pedro Hernández, se deshacía de la blandura en la entrada de Mario y convertía el 2-0 con un zurdazo en el que, parece, pudo hacer algo más Rubén Falcón. Claro, que a punto estaría el portero aragonés de unirse al show un rato después, cuando casi se introduce él mismo un centro desde la izquierda de Nano.
Del ataque del Leganés no había muchas noticias. El equipo intentaba jugar, pero no llegaba a generar nada claro arriba. Sólo un remate de Chupe y una falta mal lanzada por Víctor inquietarían algo a Lledó. Pero al descanso se llegaba con 2-0 y la sensación de que, o mucho cambiaba la película, o el partido estaba sentenciado. Y si no lo estaba, bien pronto lo iba a estar. En el descanso, Orúe daba entrada a Rubén Navarro en sustitución de un inédito Tonino, pasando a jugar con una referencia arriba. Pero si el cambio buscaba un efecto en el partido, encontró exactamente el contrario.
Porque, a los tres minutos de la reanudación, Martins le ganaba la espalda a Alcántara, la ponía al corazón del área y de nuevo Manu Busto remataba a placer el tercero. Y tres minutos después, el cuarto. Otra vez Manu Busto, uno de los cinco mejores jugadores de la categoría para quien esto escribe, burlaba la vigilancia de Pedro Hernández, le servía un balón perfecto al lateral Álvaro, que le ganaba la carrera a Chupe, y éste volvía a batir al vendido Falcón. La debacle estaba servida. Orúe retiró del campo a Víctor para ahorrarle carreras en vano (entró Iván Díaz), y a continuación, Pelayo completaba la manita con un cabezazo a placer en el punto de penalty tras asistencia, otra más, de Manu Busto. Imperial partido del cántabro, con dos goles y tres asistencias. A eso se le llama marcar las diferencias.
Quedaba media hora por jugar, pero el partido se acabó ahí. Y bien que lo agradeció el Leganés, temeroso de volver con una goleada aún más escandalosa. El Oviedo dejó de apretar porque ya no lo necesitaba, y colorín colorado. El consuelo que le queda al Lega es que ni Vecindario, ni Sanse, ni Celta B, ni Conquense ni Montañeros, los cinco que tiene por debajo, pudieron ganar esta jornada, lo que deja a los de Orúe como estaban cuando se fueron de vacaciones: dos puntos por encima de la zona de descenso. Ahora tendrá que afrontar un tramo del calendario más ‘favorable’, ante rivales similares con los que tendrá que jugarse el pan: Marino, Alcalá, Vecindario, Sporting B, Conquense. Rivales directos. Porque, a día de hoy, este equipo no está para plantarle cara a los grandes. Y hoy lo comprobamos. Hoy, el Leganés recibió una bofetada. Una bofetada de realidad.

Azcarate de la noche a la mañana deja de contar para el entrenador , pero bueno, menos mal que han mejorado en defensa que si no… solo falta mejorar un poco mas en ataque y el lega pierde 5-1, no está mal, Iván Diáz también en el banquillo… con Orúe dudo yo que el Leganés juegue a algo y si siguen asi dudo q se salven, ojalá me cierren el pico, suerte.
La verdad es que el panorama no es nada alentador, no… Respecto a lo que comentas, creo que es cierto que habíamos mejorado en defensa, aunque el partido de ayer desmonta cualquier teoría. Y en relación a Azcárate e Iván Díaz, Orúe es el que mejor los conoce y ve cómo entrenan día a día, sus razones tendrá…
Gracias por leer y por comentar!
Lo peor todos parecen condenados a la ruina, al olvido y, en el mejor de los casos, a la mera subsistencia.