Al fin una mañana de fútbol tranquila en Butarque. Y bien que lo necesitaba el Leganés. Después de una semana convulsa, que arrancaba con la abultada derrota en Oviedo y proseguía con la aparición de pintadas contra jugadores y dirección deportiva en el estadio y la publicación posterior de un comunicado del club pidiendo unidad, el anuncio el viernes del fichaje de Javi Ballesteros fue el prólogo de un domingo con final feliz tras la plácida victoria ante el Marino de Luanco. Un triunfo cómodo y balsámico que, si bien no mejora las cosas demasiado a efectos clasificatorios, sí viene a calmar las aguas y aportar tranquilidad al entorno del club y a la propia plantilla.
Podríamos decir que fue el partido más cómodo de la temporada para el Leganés y que el Marino ha sido el equipo más flojo que ha pasado este año por Butarque. Un equipo, el asturiano, que llegaba lastrado por las bajas y que ya empezó mal la mañana, al lesionarse en el calentamiento uno de sus centrales, Castaño. En el Leganés, novedades tras la manita del Tartiere. Se caían de la convocatoria Iván Díaz, cuya marcha del club (otra vez) era avanzada esta mañana por Onda Madrid, y el lesionado Mario, y Chupe volvía al banquillo. Sobre el césped, Azcárate acompañando a Bidari como pareja de centrales y Rubén Navarro como delantero centro, con Víctor con libertad por detrás.
Y pronto quedaría patente que el ’21′ se siente mucho más cómodo en el campo con un punta que se pegue con los centrales y abra espacios, mientras él maniobra entre líneas. Salió con ganas el Leganés, mostrando desde el inicio lo que iba a ser la tónica del partido. Tres llegadas peligrosas sin remate en los cinco primeros minutos y dos remates de Tonino en los cinco siguientes dejaban claro que el Lega salía a por el gol. Y éste no iba a tardar demasiado en llegar. Sobrepasado el primer cuarto de hora, los de Orúe trenzaban una buena jugada, mejorada con un gran cambio de orientación de De Lerma de izquierda a derecha, a pies de Tonino. El alicantino se aprovechaba de la candidez del lateral zurdo Álex, le recortaba y, con su pierna izquierda, la cruzaba imposible para Rafa Ponzo. 1-0 y dosis de tranquilidad para todos.
Una calma que sería reafirmada por el escaso peligro que el Marino llevaba sobre el área pepinera. Incapaz de salir con mordiente, el equipo de Quirós se conformaba con achicar y aguantar el arreón. Y es que, hasta el minuto 30 de partido, el Lega acumularía cuatro llegadas peligrosas: un remate debajo de Rubén Navarro blocado por Ponzo, un cabezazo alto de Bidari, un buen centro de Pedro Hernández al que no llegaba por poquito Víctor y la más clara, una doble ocasión del propio Víctor tras servicio de Alcántara: la primera la despejaba con los pies Ponzo y la segunda, en el rechace, se marchaba fuera. Entre medias, lo único peligroso del Marino en la primera parte, y casi en todo el partido: una internada por la derecha de Titi que no alcanzaba a rematar Carnero.
Al descanso se llegaría tras un nuevo remate de Víctor despejado por Rafa Ponzo, el mejor, sin duda, de su equipo, y con la sensación de que todo estaba tranquilo. Demasiado tranquilo. O el Lega mataba el partido o iba a acabar sufriendo. Aunque mejor se pondrían las cosas a los cinco minutos de la reanudación, cuando Sagués Oscoz expulsaba a Álex al mostrarle la segunda amarilla por una mano en el pico del área. La sentencia pudo llegar de inmediato, al saque de la falta de Vicente, con un centro chut de los que se van cerrando sin que nadie los toque que acabaría estrellándose en el palo. Poco después, el Marino realizaba su único remate entre palos, una falta de Queipo blocada sin problemas por Falcón.
Y al igual que en la primera parte, sobrepasando el cuarto de hora, el arreón del Leganés iba a encontrar premio. Primero, un cabezazo en globo de Tonino sacado por Ponzo tras un error clamoroso del central Saavedra, flojísimo todo el encuentro. Y en el córner posterior, un cabezazo a bocajarro de David López desbaratado por un agrandado Rafa Ponzo. Al fin, a la tercera, Tonino metía un gran centro desde la derecha y, en el punto de penalti, aparecía Víctor para cabecear al fondo de la portería y matar el encuentro.
La media hora escasa que quedaba por delante no serviría para que se agrandara el marcador ni para que el Marino adecentase su actuación. Sí para que Orúe dosificase a Vicente y a David López, dando entrada a Chupe y al canterano Cristian, que se estrenaba con el primer equipo tras algunas semanas entrenando con el plantel. Rubén Navarro, aparentemente revitalizado (¿por el fichaje de Javi Ballesteros?) siguió buscando sin éxito su gol, y lo peor fue la lesión muscular de Azcárate, cuando no está el equipo sobrado precisamente de efectivos en la zaga.
Pero, en fin, el partido acabó de forma tan plácida a como se había desarrollado. El Leganés sube un puesto (ahora es 14º) pero se mantienen los dos puntos de ventaja sobre los puestos de descenso. Más que renta matemática, la victoria de hoy es de moral. Ahora, el reto debe ser conseguir la segunda victoria consecutiva en Alcalá, ante otro de los rivales de la liga que al Lega le está tocando jugar. Dos triunfos seguidos, algo que el Leganés no ha conseguido esta temporada. ¿Irá a la cuarta la vencida?




















